7 claves para potenciar la escucha activa

¿Cuál es la diferencia entre oír y escuchar? Escuchar significa mucho más que oír, hay que poner atención para tratar de comprender a la persona que nos comunica un mensaje. Sin duda es una parte importante del proceso comunicativo y, a veces, no resulta fácil. En este post te doy 7 claves para potenciar la escucha activa, ya que esta habilidad te ayudará a tener mejores resultados en tu comunicación y a aprovecharla a tu favor.

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay.

1) Presencia. En Coaching trabajamos mucho en las sesiones con la presencia. A esto nos referimos a concentrarnos en el aquí y ahora. Deja de lado tus problemas, preocupaciones y las reuniones de después. Apaga o silencio el teléfono. Pon toda tu atención en la persona que se está comunicando contigo. Aunque no lo creas, puedes obtener información valiosísima sobre tu interlocutor, especialmente si se trata de una negociación, a la hora de cerrar una venta o diferenciarte de posibles competidores. Fíjate en lo que dice y en lo que no dice con su comunicación no verbal: cómo es su mirada, cómo gesticula, sus silencios, su postura corporal, etc. Si eres capaz de descifrar esos mensajes, puedes optimizar tus habilidades comunicativas para conseguir esos objetivos que buscas.

2) Paciencia. Trata de escuchar con paciencia, intentando comprender el mensaje. Olvida tus pensamientos e ideas que quieres comentar a continuación. Céntrate en lo que te expresan en ese mismo momento.

3) Muestra interés y atención. Uno de los errores que cometemos como comunicadores se da con las interrupciones y cuando no respetamos el turno de palabra del otro. Trata de esperar y mostrarle interés a tu interlocutor siguiendo su discurso con la mirada, asintiendo con la cabeza y quedándote en silencio hasta que finalice. De esta manera lograrás recabar más información que después puedes completar.

4) Evita prejuicios. Trata de no sacar conclusiones precipitadas y de escuchar atentamente el mensaje sin prejuzgar a la persona, pues eso nos puede llevar a malas interpretaciones por motivos ajenos al discurso. Acepta al otro tal y como es. Saca conclusiones cuando el emisor termine de hablar.

5) Haz preguntas. Aprovecha tu momento para hacer las preguntas adecuadas y dar feedback sobre el mensaje emitido. Si algo no te quedó claro, pregunta y despeja las dudas.

6) Prepara el tema a tratar. Tan importante es prepararnos para dar un discurso como prepararnos para recibirlo, especialmente si es un tema que desconocemos o que no controlamos. Investiga y documéntate si lo necesitaras para aprovechar mejor la comunicación y la información que vas a obtener.

7) Parafrasea. Ofrece la retroalimentación y parafrasea alguna idea o algún enunciado que haya emitido tu interlocutor. Así transmitirás tu atención y comprensión.

Practica la escucha activa en cada ocasión que tengas a partir de ahora. ¿Encuentras congruencia entre la comunicación verbal y no verbal del emisor? Si eres capaz de estar presente, de dejar los prejuicios de lado y de escuchar para comprender en lugar de para responder, obtendrás mucha más información y tu comunicación será cada vez más óptima.

(Todos los derechos reservados. Esta obra está protegida por las leyes de copyright y tratados internacionales.)

4 errores a evitar a la hora de hablar en público

Según los pensamientos que dominen tu día a día podría decirse que eres una persona positiva o negativa. Algo que sin duda debes tener en cuenta a la hora de hablar en público si quieres hacerlo con éxito. La importancia de conocer y dominar aquello que pasa por nuestra mente, esos pensamientos recurrentes, las creencias limitantes y el diálogo interior, determinarán en un gran porcentaje que nuestra exposición sea adecuada. Por eso, ten en cuenta estos 4 errores a evitar a la hora de hablar en público:

1) Desapégate del resultado. Por supuesto que es comprensible que quieras realizar una buena conferencia, presentación o exposición pública, pero de entrada, no centres el foco en ese aspecto. Eso te causará todavía más presión, estrés, y alimentarás los miedos y las inseguridades. Si quieres evitar situaciones incómodas como empezar a sudar, temblar o perder la voz, no caigas en los extremos del estilo “Lo hago bien” o “Lo hago mal”. El resultado es un conjunto de varios elementos. Prepárate según tu objetivo y pon el foco en lo importante: tu público.

2) Cuida tu diálogo interior. Me gusta remarcar el trabajo interior que hay que hacer para aprender a comunicar eficazmente, algo que trato con mayor profundidad en mis mentorías. ¿Qué tipo de pensamientos pasan por tu cabeza cada vez que tienes que hablar en público? ¿De dónde proceden esas creencias negativas que te están limitando?

El diálogo interior es esa voz que escuchas continuamente y te acompaña a todas partes. Debes ser consciente de que nuestra mente se puede convertir en nuestro principal enemigo si no eres capaz de dominarla en esos momentos que requieren tanto de nuestra parte. Si antes de salir a escena estás repitiéndote frases del tipo: “No puedo, “Soy incapaz”, “No valgo para esto” o “Estoy muy nervioso”, lo único que vas a hacer es darle el poder a tu mente y que los miedos te roben todo el protagonismo. Debes aprender a cortar esos pensamientos de manera tajante.

3) Olvídate del qué pensarán los demás. Céntrate en ti y en dar lo mejor ti mismo cuando hables en público. Evita pensar si gustarás o no a la audiencia, si les gustará o no el contenido, si les caerás bien o no. Esta práctica también aumentará considerablemente tus nervios y tu presión en el escenario. Una de las cosas que más se valora en un orador es la autenticidad. Sé tú mismo, actúa con naturalidad, y conectarás más y mejor con tu público.

4) Deja de lado el perfeccionismo. Sé que muchos sufrimos esa necesidad de hacerlo todo perfecto, sin embargo, es algo a lo que te animo desde ya a dejar de lado. Nada supone más estrés escénico que la perfección. ¿Alguna vez diste una conferencia desastrosa? ¿Te quedaste en blanco en un momento clave? ¡Bienvenido al club! Nadie que se expone públicamente está libre de vivir alguna de esas situaciones. E imagino que si estás leyendo este post, pudiste superarlo. Relativiza las cosas y tómalas como algo natural. No generalices tampoco, si una vez no salió bien, ahora tienes una nueva oportunidad para hacerlo mejor.

Aprender a hablar en público de forma eficaz requiere de técnicas, y sobre todo, de mucha práctica. Si eres capaz de gestionar tus emociones y dominar a tu mente, lo tienes fácilmente todo ganado. No dejes que los miedos y las dudas ganen esa batalla, porque de esa manera, evitarás esa exposición y convertirte en un gran comunicador. Y la comunicación, te abre todas las puertas de tu vida.

(Todos los derechos reservados. Esta obra está protegida por las leyes de copyright y tratados internacionales. Identificador 2007274867832)